El artista Lidó Rico nos invita una vez más, a entrar en un trerrritorio donde el arte se convierte en vehículo de identidad, reflexión y memoria compartida. Su nuevo proyecto cultural, “Murcia, piel y Memoria”, es mucho más que una exposición: es un viaje sensorial y simbólico por la historia de Murcia, construido junto a la participación de 150 personas y diversos colectivos que han prestado su voz, su tiempo y su presencia física para dar cuerpo a una obra profundamente humana.

Desde el primer momento, el  proyecto nos habla comunidad. La implicación de tantas personas no es un simple dato numérico, sino la esencia del propio trabajo: una obra que se escribe a muchas manos, donde cada gesto, cada huella y cada textura forman parte de un relato mayor, un relato que pretende rescatar la memoria emocional de Murcia desde su multiplicidad.

La pieza central de la exposición es un mural monumental que ocupa un lugar protagónico dentro del recorrido expositivo. Esta obra, que combina la sensibilidad característica de Lidó Rico con un profundo respeto por la experiencia humana , se convierte en una especie de piel colectiva: una superficie que guarda cicatrices, luces, sombras y recuerdos de todos aquellos que han participado en ella.

El mural no busca imponerse desde la grandiosidad al igual que su catálogo, diseñado por José luis Montero,y editado con exquisito esmero; con encuadernación simulando esa piel y un corazón saliendo del mismo, sino desde la intimidad. Lo que Lidó nos propone es observar Murcia desde una mirada renovada, cercana y honesta que funcione como un espejo donde el visitante pueda reconocerse o reconocer detalles de la historia . Es un homenaje visual a una ciudad que ha crecido, cambiado y resistido, conservando siempre su energía vital y su identidad única.

Rico logra que lo monumental no sea distante , sino profundamente humano, como si cada fragmento del mural latiera con las memorias de quienes han contribuido a crearlo.