Las litografías de Lucas Brox se erigen como un homenaje sincero y visceral a Roberto Iniesta Ojea, Robe, fundador y alma indiscutible de Extremoduro. A través de un lenguaje gráfico crudo y poético a la vez, Brox no busca el retrato literal, sino la esencia: la del artista inconformista, el letrista que convirtió la fragilidad, la rabia y la libertad en himnos generacionales.

Cada litografía dialoga con el universo emocional de Robe, evocando sus letras, su actitud irreverente y su manera única de entender el rock como una forma de vida y de resistencia. Las texturas, los contrastes y la expresividad de las composiciones remiten a esa mezcla tan característica de belleza y aspereza que define tanto la obra de Extremoduro como la trayectoria personal de su creador.

Este conjunto de obras no es solo un tributo visual, sino un acto de reconocimiento cultural: una forma de agradecer a Robe su legado artístico y humano, y de demostrar que su influencia trasciende la música para inspirar otras disciplinas creativas. En las manos de Lucas Brox, la litografía se convierte así en un puente entre el rock, la poesía y el arte gráfico contemporáneo.