La publicación EXE n.º 35, La huella hecha cuerpo, recoge el trabajo de Bartolomé Palazón Cáscales en torno a una investigación visual y material que establece un sugerente diálogo entre la figura femenina representada en el arte rupestre y los materiales que conforman sus obras.
A partir de esta relación, el artista explora conceptos como la memoria, la permanencia, la identidad y la capacidad de la materia para conservar y transmitir significados a través del tiempo. Las formas ancestrales presentes en las manifestaciones rupestres encuentran un eco en los procesos y materiales contemporáneos, generando un encuentro entre pasado y presente que trasciende lo meramente formal.